Estatuto Docente Único, una reivindicación inaplazable del magisterio colombiano

Estatuto Docente Único, una reivindicación inaplazable del magisterio colombiano

María Antonieta Cano, Bogotá, marzo 17 de 2013

La ratificación de la lucha por un estatuto docente único como una bandera central del magisterio fue una de las más importantes definiciones de la decimonovena Asamblea General de Fecode realizada en Paipa del 4 al 7 de marzo del presente año. Este tema es de una importancia estratégica para el gremio docente por la inminente necesidad de unificar los dos regímenes laborales que hoy nos dividen.
Un nuevo régimen laboral y de carrera para todos los docentes colombianos implica la derogatoria del decreto 1278 por ser la negación de los derechos de los docentes y también la derogatoria del 2277, pero conservando sus rasgos centrales relacionados con la garantía de estabilidad laboral y el derecho pleno al ascenso en la carrera docente.
El Estatuto Único de la profesión docente debe acopiar las aspiraciones y condiciones que enmarquen un buen ejercicio de la docencia para que sea asumido y defendido tanto por los educadores de la vieja guardia como por los docentes nuevos.
La derogatoria del 1278 es una consigna inaplazable. Basta ver los efectos siniestros que sobre la profesión docente produce su aplicación. Resultados concretos como la inestabilidad laboral que origina la evaluación sanción que lleva al acoso laboral por parte de muchos rectores; o como la congelación del escalafón con la imposibilidad real de los ascensos, supeditados a los descomunales puntajes de una amañada evaluación de competencias, sin importar que el educador haya acumulado experiencia, formación en maestrías o doctorados, capacitación o cualquier otro tipo de estudios. Efectos que demuestran el fracaso de este decreto.
El nuevo estatuto también derogará al 2277, pero deberá conservar sus garantías principales, relacionadas con la estabilidad laboral y el derecho pleno al ascenso en la carrera docente sobre la base del tiempo de servicio y la producción académica y desterrando de una vez por todas las oprobiosas «evaluaciones de competencias», que congelaron este derecho para los nuevos docentes. En materia de evaluación, la Asamblea aprobó que Fecode proponga la evaluación diagnóstica y formativa sin consecuencias para la estabilidad laboral docente.
El pulso es entre el gobierno de Santos y los maestros colombianos. Santos, a través de su ministra María Fernanda Campo, hace alarde de las “bondades” del estatuto del 1278, llegando al cinismo de elevarlo al rango de “patrimonio jurídico de la nación” y destacando el tema de las evaluaciones de desempeño y de competencias, como su principal virtud.
Por eso el Plan de Acción aprobado por los delegados a la XIX Asamblea Federal de Fecode acierta al aprobar como eje central la movilización. Esta batalla por un estatuto único de la profesión docente se podrá librar si se acompaña del Paro Nacional Indefinido, que esta Asamblea aprobó como la única forma en que el magisterio colombiano podrá hacerse sentir.
De ese modo, con la confluencia de maestros, estudiantes, padres de familia y de la sociedad en general, movilizados alrededor de la propuesta de FECODE, deberá lograrse el respaldo político requerido para que el Gobierno de Juan Manuel Santos y el Congreso Nacional, hoy dominado por mayorías santistas, entiendan que el nuevo estatuto docente único es un clamor nacional que no pueden ni deben desatender.