El talante democrático de los estudiantes de la Universidad de Antioquia es el principal baluarte para su defensa. Ha llegado la hora de la organizaci

El talante democrático de los estudiantes de la Universidad de Antioquia es el principal baluarte para su defensa. Ha llegado la hora de la organizaci

Organización Colombiana de Estudiantes, Medellín. Noviembre de 2010.

La expulsión del ESMAD, acontecimiento sin antecedentes y la lucha contra la “delincuencia” como cortina de humo para ocultar los verdaderos problemas.

Un hecho de la mayor relevancia, ocultado deliberadamente por los grandes medios de comunicación, muestra que la actitud democrática de los estudiantes de la Universidad de Antioquia se constituye en el principal pilar para defenderla del ataque de que es víctima, de manera premeditada y orquestada desde el piso 12 de la Gobernación de Antioquia.

En dos ocasiones, y durante dos días consecutivos, miles de estudiantes, de manera pacífica, sin lanzar un solo objeto, obligaron al ESMAD a desalojar el campus universitario. Los integrantes de esa salvaje horda policial habían ingresado, por orden del Gobernador, y pretextando perseguir un pequeño grupo de provocadores, que usando capucha, habían activado algunos artefactos explosivos. Esas personas, ajenas al movimiento estudiantil, parecen obrar articuladamente con el ESMAD, y asumen, en la práctica, el papel de entregar la excusa que el Gobernador – Policía necesita para mantener la universidad cerrada o militarizada.

Detrás de la campaña mediática, en la que Luis Alfredo Ramos ha querido impresionar a la opinión pública aparentando ser una especie de super héroe que viene a salvar el Alma Mater de las garras de la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo, lo que hay es una gran cortina de humo para cubrir la dramática situación financiera que la afecta.

El consumo de estupefacientes y las acciones violentas de pequeños grupos de personas sin identificar, pero que con certeza no hacen parte del movimiento estudiantil, son un problema, pero un problema menor si se compara con los realmente graves que agobian nuestra U.de A., como el de la asfixia económica.

Y es que el gobierno nacional ha venido recortando sistemáticamente los aportes a la educación superior, de tal forma que entre 1995 y 2008, el conjunto de las universidades públicas incrementaron la cantidad de estudiantes matriculados en un 266%, sin un peso adicional de recursos del Estado, y en el caso de la U. de A., la desfinanciación entre 2010 y 2011 será de un 11%, pues de recursos nacionales comprometidos para este año por $ 223.000 millones, se bajará en el venidero a $ 203.000 millones.

Esto inevitablemente impacta la calidad, uno de cuyos indicadores principales consiste en la cantidad de profesores de tiempo completo con que cuenta una Universidad. En la de Antioquia la relación es dramática: los ocasionales y catedráticos y vinculados de medio tiempo son el 82% del total de 7.394, mientras que los vinculados de tiempo completo solamente llegan al 18%.

Como si fuera poco, el Departamento también le incumple a la Universidad

A septiembre 30, la Gobernación de Antioquia adeudaba, por concepto de aportes a la Universidad por Ley 30, vigencia 2010, $ 15.694, del total de $ 21.694 millones que debe aportar este año y otros $ 524 millones de la cuota anual de acuerdo de pago, cuyo saldo a la fecha es de $ 7.338 millones.

Aparte, no ha cumplido con la entrega de bienes inmuebles que según varias ordenanzas de la Asamblea Departamental está comprometido a hacer el Departamento. No se ha procedido a la entrega del Edificio Antioquia, fracasó definitivamente el proceso para entregar un lote en el Municipio de Arboletes, y está a punto de vencerse el plazo de una ordenanza emitida el año pasado para autorizar la entrega de un lote en Bello, detrás del Hospital Mental, pues el Departamento no ha saneado la deuda que tiene con el Municipio de Bello por impuesto predial.

No es muy creíble entonces la promesa hecha por el Gobernador al Rector, de entregar $ 10.000 millones para la construcción de la nueva sede del oriente. No nos cabe la menor duda que en poco tiempo estaremos hablando de un nuevo incumplimiento. ¡Que primero se coloque al día en lo que debe!

Muy activo el Gobernador para enviar los ESMAD, y totalmente ineficiente a la hora de honrar sus compromisos pecuniarios con la Universidad de Antioquia. Contrasta esa actitud con la generosidad con la que se han hecho convenios con universidades privadas.

Trabajar por la construcción de la organización democrática de los estudiantes debe ser tarea prioritaria.

Es evidente que la hora de la organización ha llegado. Hoy cómo nunca, se evidencia que sin la herramienta de una organización democrática, elegida por los propios estudiantes, con legitimidad, normas claras de funcionamiento y dotada de un programa de lucha que recoja con amplitud las aspiraciones de los estudiantes de todas las áreas, facultades y sub-sedes, es virtualmente imposible enfrentar esta arremetida contra la Universidad de Antioquia.

El movimiento estudiantil, en todas sus vertientes o tendencias de opinión o de concepción debe discutir con las bases, dependencia por dependencia, las mejores y más unificadoras formas de organización. La OCE no se casa con una en particular, llama a la búsqueda y al consenso, pero considera que no se puede dilatar más una acción seria para construir la organización estudiantil en la Universidad de Antioquia.

Sigue su marcha el proyecto de reforma a la Ley 30 que cursa en el Congreso, cada día hay más provocaciones contra los centros educativos de educación superior de carácter público, se acelera el proceso de privatización de servicios y procesos, se ambienta en la sociedad un modelo de universidad para atender el perfil laboral que demandan las multinacionales y los monopolios, cada vez más parecido a instituciones tecnológicas o de capacitación laboral como el SENA, y cada vez más alejado de la vocación de centros de producción de conocimiento y desarrollo científico. Ese es el conjunto de problemas que deben llamar la atención del estudiantado, y a los que hay que enfrentar con movilización estudiantil, con apoyo de los sectores sociales y populares. Y definitivamente, sin organización, no es posible.

Estamos en un momento propicio para trabajar por la construcción de la imprescindible herramienta organizativa, pues la mayor parte de los estudiantes, profesores, empleados y trabajadores, rechazan las provocaciones y los actos vandálicos, con la misma intensidad con la que rechazan la intervención autoritaria y militarista del Estado. Lo que nos falta es un pequeño esfuerzo para comprender la relación que existe entre esa intervención y el propósito de profundizar la asfixia económica y el modelo de una educación pobre para un país pobre y neocolonial.

Esta opinión que lanzamos para provocar un debate fraternal y tranquilo, es igualmente válido para la Universidad Nacional – Sede Medellín, para el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, y para los demás centros de educación superior de carácter público que existen en nuestro Departamento.