El país se movió: ¿vendrá un paro cívico nacional?

El país se movió: ¿vendrá un paro cívico nacional?

José Arlex Arias, Cartagena, junio 12 de 2017

Mientras el gobierno de Santos, rodeado de la parafernalia de los potentados, con unos grandes medios de comunicación manipuladores, instigadores y conspiradores, desarrollan la estrategia para ayudar a deponer gobiernos y proyectos sociales alternativos al neoliberalismo impuesto desde Wall Street, –hogar de la Bolsa de Valores de Nueva York y de las instituciones financieras, que toman las decisiones que afectan al mundo–, los colombianos hemos sentido el rigor de esas políticas globalizantes, con fuertes afectaciones en lo económico, lo social y lo político.

Las medidas tributarias y de flexibilización laboral tomadas por el gobierno de Santos han dejado vacíos los bolsillos de los colombianos, con lo cual quita la capacidad adquisitiva de la población –todo un crimen– y de esa manera controla la inflación, lo que agregado a otras decisiones, asegura los recursos para pagar la deuda externa colombiana, cuyo valor se acerca a los 120 mil millones de dólares, equivalentes al 42% del Producto Interno Bruto de la Nación, cuyos benefactores se localizan en ese Centro de Poder. Estaba previsto que el apretón económico va materializar una serie de reclamaciones de los diferentes sectores económicos y sociales, que no se resignan a tener un trabajo informal y mal remunerado, sufrir los recortes en los presupuestos de inversión social y de las entidades oficiales y ver el incumplimiento del Gobierno Nacional a una serie de acuerdos firmados con diferentes actores, alegando falta de presupuesto.

Entendido lo anterior, encontramos entonces la razón fundamental de las multitudinarias marchas que los colombianos realizan, ahora focalizadas en el Pacífico –Chocó, Buenaventura y Tumaco–, en conjunto con las huelgas y reclamaciones del magisterio, convocado por la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación –Fecode– y muchos bastiones de sindicatos oficiales, con convocatorias de paros nacionales hasta de 48 horas por parte de las centrales obreras, como no sucedía hacía mucho tiempo. Las del Pacífico y de los trabajadores han sido protestas que se han encontrado con una respuesta común de parte del presidente de la Paz: No hay presupuesto y la salida es: o se resignan o represión a través del ESMAD, tal como está documentado en infinidad de videos.

Ese “no hay presupuesto” significa, ni más ni menos, que por encima de las necesidades de la población están, tanto el cumplimiento con el pago de la deuda externa como los intereses de las multinacionales, las que obtienen “billonarias” ganancias producto de una mano de obra humillantemente barata y enormes gabelas a esa confianza inversionista. Pero resulta que las reclamaciones de estos sectores son las mismas que tienen el resto de los colombianos, las cuales son consecuencia de la implementación del modelo neoliberal; esto indica que mientras el Gobierno persista en dicho paradigma, no habrá solución posible. Por eso todos los paros podrían confluir en un gran frente de los indignados de Colombia. Es cierto: ¡Soplan vientos de paro cívico nacional!

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