DESTERRAR LA CIENCIA Y LA MEMORIA: PROPÓSITO DE LA NUEVA POLÍTICA EDUCATIVA OFICIAL PARA LOS POBRES

DESTERRAR LA CIENCIA Y LA MEMORIA: PROPÓSITO DE LA NUEVA POLÍTICA EDUCATIVA OFICIAL PARA LOS POBRES

EDITORIAL DE TRIBUNA MAGISTERIAL – DICIEMBRE 5 Por: Álvaro Morales Sánchez – Director El documento con el cual presentó el gobierno de Juan Manuel Santos su programa educativo “Educación de Calidad para la Prosperidad” hace gran énfasis en que uno de sus objetivos principales es derrotar lo que denomina la “educación tradicional basada en la transmisión de conocimientos y el memorismo”, para imponer la “educación por competencias”. Con esta formulación el gobierno le da remate a un largo período en el cual se ha venido operando una profunda contra reforma educativa, en la que se han sustituido los conocimientos, la enseñanza basada en los saberes científicos, por una enseñanza cuyo centro es el adiestramiento de los jóvenes estudiantes en competencias que los habiliten para formar parte del enorme ejército de reserva al que pueden acudir las grandes corporaciones nacionales y extranjeras para contratar mano de obra semicalificada con unos costos supremamente bajos, determinados por políticas como la tercerización e intermediación laboral. La formulación de la política educativa oficial nunca había estado tan clara como aparece hoy. El gobierno está dando el paso definitivo para imponer de una vez por todas el tipo de educación que requiere el mercado de la globalización imperialista: la educación por competencias. Pero esta es la educación a la que deben someterse los millones de jóvenes que pertenecen a los estratos bajos y medios de la población porque a los estratos altos, a los jóvenes de la oligarquía les está reservada una educación de élite, en la que tienen acceso a los conocimientos más avanzados y a las mejores condiciones para educarse. Hay que decir también que para llegar a esta educación para pobres que está brindando hoy por parte del Estado a la gran mayoría de la población, durante años fuimos sometidos al discurso constructivista que puso siempre en duda la validez del acervo científico acumulado por la humanidad como el objeto principal de la enseñanza, como el aspecto principal del que debía ocuparse la escuela. El uso de la memoria como herramienta insustituible del hombre para acumular lo más importante del conocimiento y el saber ha sido despreciado y vilipendiado por los sumos sacerdotes del constructivismo. Lo más grave de todo es que este absurdo ataque a la memoria se convierte hoy en política oficial. El ucase manda: para el pueblo, nada de ciencia, a los esclavos elimínenles la memoria pues nada debe recordarles que son los sometidos de la tierra y que hubo épocas en que los sometidos de la tierra se levantaron contra los amos, rompieron sus cadenas, derribaron sus palacios y construyeron sobre sus ruinas nuevas sociedades.