Cuando la moral desaparece…

Cuando la moral desaparece…

Las Dos Orillas, Alvaro Morales, Julio 24 2017.

En la confrontación entre Robledo y el fiscal Martínez surgen nuevos interrogantes sobre una certificación expedida por el vicepresidente del Banco Agrario

“El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe” —Alexis Carrel

En el más reciente episodio del pleito que el senador Jorge Enrique Robledo sostiene con el Fiscal General de la Nación Néstor Humberto Martínez Neira, quedó claro que quien se retracta de sus acusaciones es el Fiscal, que retira la querella por injuria y calumnia que días atrás había entablado ante la Corte Suprema de Justicia contra el senador. Y aunque los medios de comunicación más influyentes tratan de encontrar una retractación del senador Robledo, o como mínimo un empate entre los dos comparecientes a esa diligencia de conciliación a la que la Corte Suprema de Justicia convocó a las partes, no se puede encontrar en el documento que estas firmaron ni una sola frase, ni un solo indicio de que el senador Robledo se retracta de las acusaciones que persistentemente le ha hecho al Fiscal en el Congreso y ante la opinión pública. En efecto, inmediatamente después de realizada la diligencia de conciliación en la Corte, el senador Robledo declaró a los medios que no se retractaba de ninguna de las afirmaciones que ha hecho en torno a la actuación del Fiscal en los sonados casos de Odebrecht y Navelena, que involucran empresas para las cuales trabajó el alto funcionario, y que por el contrario persiste en su tesis de que el Fiscal debe declararse impedido y marginarse de esas investigaciones.

Hasta aquí todo parecía indicar que lo único nuevo de este sonoro pleito era que el Fiscal había tenido que desistir de su acusación por injuria y calumnia contra el senador Robledo porque las pruebas con las que este cuenta no tienen la menor sombra de duda, entre ellas una certificación del Vicepresidente del Banco Agrario que prueba que una de las firmas de abogados de Martínez Neira sí rindió concepto favorable para el otorgamiento del préstamo por 120.000 millones de pesos que en forma irregular hizo ese Banco estatal a Navelena, consorcio de Odebrecht y Valorcom —empresa de los Gerlein—. Pero no dejó de llamar la atención el hecho de que el Fiscal entregara en esa diligencia, y que así quedara registrado en el documento final, una certificación firmada por el presidente del Banco Agrario en la que aparentemente dice todo lo contrario de la que presenta Robledo.

Surgieron entonces muchas preguntas: ¿la certificación que presentó Robledo es falsa?, se atrevieron a indagar sus más enconados contradictores; ¿es falsa la que presenta el Fiscal?, aventuraron quienes más desconfían de él; sobre estos interrogantes rápidamente se podía llegar a una conclusión: era imposible que dos altos personajes políticos de la nación, de quienes estaban pendientes millones de personas que seguían paso a paso ese histórico cara a cara acudieran a una falsedad para sustentar sus argumentos. ¿Mintió alguno o los dos directivos del Banco Agrario que expidieron las certificaciones exhibidas por el senador Robledo y el Fiscal? Difícil que los directivos de una entidad que está hoy en el ojo del huracán por su actuación en el caso Navelena se atrevieran a cometer un delito que sería rápidamente descubierto. Entonces, ¿las dos certificaciones, que hacen afirmaciones contrarias, son verdaderas? El asunto se puso del tenor de los problemas que nos ponían a responder los profesores de filosofía al tratar el tema de lógica formal en bachillerato.

La respuesta de este complicado acertijo se conoció este fin de semana: Noticias Uno reveló que la certificación aportada por el Fiscal era totalmente inducida, pues en su solicitud al Banco Agrario el Fiscal había preguntado si él o su firma Martínez Neira Abogados habían emitido para el Banco algún concepto sobre el préstamo de marras; la respuesta fue negativa porque, en efecto, esa firma por la que indagó el astuto abogado no tuvo nada que ver con ese caso, pues fue otra de las firmas de Martínez Neira, MNA Abogados, la que mencionó Robledo en sus acusaciones al Fiscal, la que participó con un concepto firmado por Néstor Camilo Martínez, hijo y a la sazón subalterno del hoy Fiscal, en el proceso de adjudicación del préstamo del Banco Agrario a Navelena. Estamos ante una auténtica rabulada del abogado Néstor Humberto Martínez Neira, que pasaría sin problemas una inspección rutinaria en un caso trivial de menor cuantía y entre ciudadanos del común. El problema es que se trata del Fiscal General de la Nación y el caso es de una poderosa multinacional que obtuvo con su apoyo, en forma dolosa, un multimillonario préstamo —de esos que no logra nunca un empresario del campo colombiano, mucho menos un sencillo agricultor—; eso sin contar con los demás casos en que están involucrados Odebrecht y sus socios colombianos, con los cuales trabaja el abogado Martínez Neira.

¿Pretende el Fiscal seguir engañando al país con leguleyadas y con maniobras de corto vuelo?, ¿puede el país seguir impávido ante la forma burda en que un ente tan importante como la Fiscalía, nada menos que el encargado de investigar los delitos y acusar ante los jueces a quienes los cometen, está siendo manejada por un personaje inescrupuloso que desvía desde allí todas las investigaciones para que no lleguen a tocarlo a él ni a los grandes poderes económicos y políticos a los que representa, y que son los que manejan todos los hilos de la corrupción y de la pésima forma en que se gobierna a Colombia?

La ciudadanía tiene que reaccionar. Si permitimos que desaparezca del todo de nuestra sociedad el sentido moral, nos precipitaremos al derrumbe. Como los de arriba no actúan porque no pueden proceder contra ellos mismos, nos corresponde actuar a los de abajo. Unámonos todos y detengamos este desangre moral y ético. No más los mismos con las mismas.

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