APOYAR EL PLIEGO HASTA CON EL PARO, ES LA CONSIGNA DE LOS DOCENTES COLOMBANOS

APOYAR EL PLIEGO HASTA CON EL PARO, ES LA CONSIGNA DE LOS DOCENTES COLOMBANOS

Editorial de Tribuna Magisterial, Abril 24 de 2011
Por: Álvaro Morales Sánchez, Director
La Federación Colombiana de Educadores inicia esta semana un proceso que hace parte de su lucha en defensa de la educación como un derecho y como un bien público, pero también es un nuevo capítulo en su historia de más de medio siglo de batallar por los derechos del gremio. La actual dirección fecodista ha trazado como objetivo central de su gestión la lucha por conquistar el pleno derecho a la negociación colectiva, una de las libertades fundamentales de las organizaciones sindicales que justifican su razón de ser, el motivo de su existencia. Históricamente los trabajadores se han asociado para buscar mejores condiciones laborales. En esa dirección construyeron los sindicatos y les dieron como misión central la de plantearles a los patronos los aspectos que consideraran como los más importantes para desarrollar de una mejor manera su labor y procurar que fueran acogidos en un acuerdo laboral o convención entre empleadores y empleados. No fue fácil conseguir que los dueños del capital se avinieran a aceptar que las condiciones de trabajo se debían acordar con los sindicatos que representaban a sus trabajadores. Se necesitaron muchos años de luchas heroicas, de paros de la producción, de muertes, de persecuciones a los sindicatos y resistencia de los trabajadores, para hacerles entender a los capitalistas que los trabajadores tenían derecho a discutir con ellos unas condiciones que compensaran en la mejor forma posible la contribución del trabajo a la creación de la riqueza en el proceso de la producción.

La negociación colectiva, reconocida finalmente como un derecho universal de los trabajadores, fue recogida por la OIT en el Convenio 98 de 1949, ratificada y precisada en el Convenio 154 de 1981. La OIT es el organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada el 11 de abril de 1919, en el marco de las negociaciones del Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Su Constitución, sancionada en 1919, se complementa con la Declaración de Filadelfia de 1944. La OIT tiene un gobierno tripartito, integrado por representantes de los gobiernos, de los sindicatos y de los empleadores y actualmente la integran 183 países entre los que se encuentra Colombia. Los Convenios que los países miembros acuerdan en el marco de la OIT deben ser ratificados por leyes nacionales para que obliguen a los gobiernos y a los patronos a su cumplimiento. En el caso de Colombia, el Convenio 154 sobre negociación colectiva y el Convenio 151 sobre la protección del derecho de sindicalización y los procedimientos para determinar las condiciones de empleo en la administración pública, ambos de 1981, fueron ratificados por sendas leyes varios años después, pero hoy son letra muerta, porque los gobiernos colombianos de los últimos tiempos se han constituido en campeones de la violación de estos acuerdos que aprobaron y firmaron en Ginebra en las reuniones de la OIT, a las que puntualmente asisten cada año los representantes gubernamentales más como un ejercicio turístico que como una responsabilidad frente a un organismo mundial al que Colombia juró acatar y respetar desde sus inicios.

Comoquiera que sea, con acatamiento del gobierno a la OIT o sin él, los docentes colombianos debemos estar decididos a conquistar con la lucha nuestro derecho a la negociación colectiva. Esta decisión empieza a ponerse a prueba con el apoyo total que debemos dar al pliego de peticiones que comienza a discutirse mañana entre Fecode y la Ministra de Educación María Fernanda Campo. Tal apoyo debe llegar hasta la realización del PARO NACIONAL INDEFINIDO si llega a ser necesario para conquistar los puntos incluidos en el Pliego Nacional de Peticiones.

Coletilla: resulta en extremo paradójico que el Gobierno colombiano inicie una negociación del pliego de peticiones del Sindicato más grande del país movido por el condicionamiento que pone al descongelamiento del TLC el gobierno de los Estados Unidos, país que no cumple los Convenios de la OIT, porque siempre ha rehusado pertenecer a ella.