ANTE LA CRISIS EDUCATIVA EN SOACHA, UNIDAD PARA AVANZAR

ANTE LA CRISIS EDUCATIVA EN SOACHA, UNIDAD PARA AVANZAR

Soacha, 31 de enero 2019, Tribuna Magisterial Soacha.

La permanente crisis educativa de Soacha refleja fielmente la situación del sector en el país, con una agenda de política neoliberal que seguirá avanzando, como lo demuestran las bases del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Duque, que insiste en la privatización, la precariedad y la improvisación. Lejos de garantizar un derecho con calidad, la política educativa ha sido una pesadilla permanente para la ciudadanía.

Varios son los males que agobian al municipio, entre otros, la escasa infraestructura escolar pública que tiene sin cupo a cerca de cuatro mil estudiantes, quienes se sumarán a los veintidós mil que se encuentran en matrícula contratada con colegios privados. Hay que señalar que tanto el Ministerio de Educación como la Alcaldía se han hecho los de la vista gorda con las soluciones de fondo, que no son otras sino las de construir infraestructura pública administrada por el Estado y en dignas condiciones. En pocos días se hará entrega de dos instituciones que operarán en jornada única para mil novecientos estudiantes, en instalaciones que podrían recibir el doble y solventar de paso algo del problema. No obstante, parece más importante cumplir los nocivos requerimientos de la OCDE que atender las necesidades de la población. Adicional a ello, en la rendición de cuentas del 2017, la SEM reconoció que el 90% de las IE no cuentan con los espacios requeridos por la norma de calidad educativa y que tan solo la mitad se encuentran en condiciones óptimas de infraestructura.

Hay hacinamiento. El promedio, salones de más de cuarenta estudiantes en los que resulta imposible desarrollar procesos de calidad. Como si fuera poco, el MEN pretende atender en las aulas y en condiciones regulares a niños con Necesidades Educativas Especiales, bajo un sofisma de inclusión que lo único que hace es negar la posibilidad real de superar las dificultades con las que llegan dichos estudiantes. Hay un déficit de personal de apoyo para estas labores y un déficit de orientadores, tan solo uno por institución, y en ambos casos se aprecia una sobrecarga laboral que imposibilita una atención real y oportuna.

No hay un adecuado bienestar estudiantil que mitigue la deserción escolar derivada de situaciones socioeconómicas, pues es sabido que en el municipio recibe buena parte del desplazamiento y tiene un alto grado de vulnerabilidad. Para disminuir la estadística de abandono, se necesita desde el inicio del año lectivo proporcionar a niños y jóvenes transporte y alimentación dignos y universales, aspecto que no parece estar en la agenda de la política educativa del municipio.

Lo anterior es tan solo una muestra de las graves condiciones en que opera el sistema en Soacha y que obligan a las comunidades educativas a tender los más fuertes lazos de unidad y coherencia para luchar por mejorarlas en aras de la calidad. En ese marco, es necesario hacer un llamado a fortalecer la subdirectiva sindical de la ADEC, a rodearla, acompañarla y preservar su carácter reivindicativo en las luchas venideras, pues es la organización llamada a conquistar los más sentidos derechos de la comunidad. Para ello, es necesario desterrar el sectarismo y las vanidades individuales, que en nada aportan a construir alternativas viables de resistencia civil y masiva.

Es hora de recobrar la confianza en la organización sindical, con cuentas claras frente al desempeño de sus directivos. Hay que reestablecer lazos de comunicación efectivos y vinculantes. Se debe ser capaz de mantener la independencia ante la administración, como un símbolo de consecuencia política, y exigir los espacios asamblearios de deliberación en las instituciones, sin miedo a la persecución. Que la negociación del pliego de peticiones sea ese escenario de resistencia.

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